¿Jornada continua “de repente” para las escuelas?

El periódico eldiario.es me ha publicado este artículo (20-9-2020), que se puede ver aquí.

Aula, Guiyang, Tablas

(Pixabay)

(Para quien lo prefiera, copio el texto a continuación).

Nos encontramos estos días con una campaña que ha irrumpido con fuerza: la que recoge firmas a favor de un manifiesto que propone convertir la jornada partida en jornada continua en los centros escolares. La chavalería saldría de la escuela a las dos de la tarde y ya está. ¿Ya está?

Hace algún tiempo que desde algunos grupos se quiere impulsar la jornada continua, pero parece que es en este septiembre convulso cuando la iniciativa ha dado un acelerón, aprovechando el cierre de los comedores escolares, sin que mucha gente distinga bien si esa jornada continua se pide sólo para este curso tan raro o es para quede así en adelante. El caso es que la idea no ha surgido con la pandemia ni se planteaba sólo para una temporada. Por otra parte, una vez establecida esa jornada en un centro, a ver quién le da marcha atrás…

Hace varios años, en Denon Eskola, la federación de asociaciones de familias de Álava, se llevó a cabo una reflexión seria sobre esta cuestión, contando con la participación de personas que la conocen en profundidad y que mostraron sus diferentes ángulos. De aquella reflexión y de los datos que hasta el día de hoy se han ido conociendo, se deduce que no está nada claro que el cambio a jornada continua sea beneficioso para las y los niños y jóvenes tanto en lo relativo a su desarrollo como a su rendimiento escolar. Hay mucho que analizar, y me refiero sobre todo a la educación primaria. No puedo aquí listar las numerosas publicaciones sobre este tema: busquen en internet, por ejemplo, los vídeos ya clásicos de Mariano Fernández Enguita al respecto. Por su parte, Denon Eskola ha señalado en un comunicado reciente que no estamos en el momento oportuno para abordar una cuestión de semejante envergadura con el rigor que merece.

¿A quién le puede venir bien el cambio? Pues, por ejemplo, al profesorado, que acabaría su jornada a las 14:00 (como profesora que soy, qué les voy a decir; personalmente me encantaría). Y también a las familias para las que tener a la chavalería a las dos en casa es una ventaja: a los padres y madres profesoras, funcionarias, o a quienes acaban de trabajar para esa hora y pueden estar en casa y disfrutar del tiempo con sus hijas o hijos. También les podría convenir a quienes pueden pagar a una persona que los cuide o bien a quienes pueden enviarlos a extraescolares, a menudo de pago, para que tengan un tiempo libre “de calidad” como se entiende en nuestros días. En fin, que la jornada continua nos conviene sobre todo a las personas de clase media blancas autóctonas payas (como yo misma), las mejor situadas socialmente, que son precisamente las que tienen las características que he indicado y las que, salvo excepción, participan en el Consejo Escolar de todos los centros y se pronuncian en ese foro si se trata la cuestión. Y son, en general, las que se mueven mejor en las redes sociales y los medios de comunicación.

¿Y al resto de las familias, a todas les conviene la jornada continua? ¿Son todas conscientes de lo que les va a suponer? ¿Qué haces con tu chavalería si no hay nadie de casa que se pueda quedar con ella y no hay medios para pagar una persona cuidadora o unas extraescolares? Claro que le queda la opción de pasar el tiempo delante de la tele u otra pantalla o de estar en la calle todas las tardes… Algunos niños y niñas que, saliendo de la escuela por la tarde, se quedarían un rato con la merienda en la calle o en el parque con su madre o padre y sus compis, con la facilidad de lo espontáneo, ahora llegarán a casa a las dos para comer y ya no saldrán… La jornada continua no facilita, en fin, la relación entre las familias ni el tejido comunitario. Creo que hay comunidades escolares a las que les importa esto.

Soy consciente de que todo lo que he dicho se puede matizar, pero en un artículo de prensa no hay espacio suficiente para ello. En todo caso, quiero formular algunas preguntas más:

-¿Estamos ante una campaña a favor de una mejor educación para todas y todos, en clave de justicia social, o más bien a favor de unas mejores condiciones para mí y para mi familia y de las que son como la mía? En relación con esto: ¿se vienen implicando en general sus impulsoras e impulsores en otras cuestiones de enorme relevancia para la mejora educativa que están sobre la mesa en los últimos años, en relación con la inclusividad y la equidad para todo el alumnado, o en relación a la cuestión de la segregación escolar, por ejemplo? ¿De verdad no hay reivindicaciones más urgentes e importantes que el cambio de jornada en el momento que vivimos?

-¿Se está aprovechando el terrible desbarajuste actual con los comedores escolares para lograr firmas a favor de la jornada continua como si ambas cuestiones fueran inseparables? ¿No es más pertinente implicarse específicamente en el esfuerzo a favor de los comedores escolares en las condiciones adecuadas, como ya se está proponiendo en algunas escuelas?

-¿Las familias que se están sumando a esa campaña tienen toda la información sobre lo que supone la jornada continua para sus vidas y la de su chavalería, no sólo en este extraño curso escolar sino también en adelante? ¿Por qué esa prisa en acelerar votaciones en los centros para mostrar apoyo hacia la jornada continua, en este río revuelto de septiembre, antes de que haya habido tiempo para informarse en condiciones, debatir y reflexionar? ¿Por qué toda esa presión?

-¿No se estará abriendo un eje más de diferenciación y discriminación en el sistema educativo vasco además de los ya existentes (redes, modelos lingüísticos…), de manera que en el futuro podría haber centros con jornada continua para una capa social y otros con jornada partida para otra capa social?

Me pregunto, por último, dónde se sitúa cada uno de los sindicatos en este dilema entre las condiciones laborales que puede desear una buena parte de sus docentes afiliadas y afiliados y las posibles consecuencias, a medio y largo plazo, de la jornada partida para muchas familias en desventaja económica y social. ¿Tendrían que decir algo los sindicatos sobre este tema en clave de sociedad?

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Hezkuntzaren inguruko elkarrizketa GAUR8 astekarian

Amagoia Mujika Telleriak gidatu zuen elkarrizketa GAUR8 astekarian argitaratu da, GARAn (2020-9-19). Eskerrik asko Amagoiari eta Raul argazkilariari!

Elkarrizketa hemen uzten dut. 

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Ikasturte berriari aurre egiteko zenbait gako

(Berria egunkarian argitaratutako artikulua, 2020-9-5)

Hainbat ikaslek on-line bukatu zuten pasa den ikasturtea. Ikasturte berria modu presentzialean hasi dute batzuek dagoeneko, eta beste hainbatek laster egingo dute. Irakasleon artean hamaika gogoeta, kezka, aldarrikapen zabaltzen ari dira egunotan, eta hurrengo lerroetan gako gutxi batzuk aipatu nahiko nituzke.

-Ziurgabetasuna da gero eta gehiago gure bizitzaren gakoa eta, Covid-19aren ondorioz, nabarmen areagotu da, baita hezkuntzaren arloan ere. Une honetan barne antolakuntzak sekulako ahalegina eskatzen du ikastetxeetan, besteak beste haietako askotan baliabideak nahikoak ez direlako. Eta neurri profilaktiko zehatzak hartzeak eta ikasleei neurriok zaintzen laguntzeak  ere bai. Aurreikusten dugu, gainera, egun batetik bestera egoerak okerrera egin dezakeela, eta orduan egokitzapen gehiago beharko dira: formatuak aldatzea, edukiak aukeratzea, estrategiak asmatzea… Eta denbora galdu/inbertitu beharko dugu hori guztia egiteko,  probatzeko, urgentziei atenditzeko, batzuetan hanka sartzen eta akatsak egiten…. Horrek esan nahi du curriculuma ez dugula landuko duela bi ikasturte landuko genuen bezala, badakigu. Hobe penarik eta erru sentimendurik gabe onartzen badugu hasieratik. Baliteke irakasle batzuentzat ikaskizun erabat txarra ez izatea curriculumaren zurruntasunari malgutasun gehiagoz erantzutea eta errenuntzia batzuk egiteko prest agertzea.

-Arrisku bat izan daiteke edukiei lehentasuna ematea hasieratik bertatik. Eta nagusiki “garrantzizkotzat” jotzen diren edukiei (batez ere hurrengo konfinamenduaren beldur bagara eta, badaezpada, espabilatu nahi badugu). Badago, ziur aski, beste lehentasun bat: gertatzen ari zaiguna ikasleekin batera elaboratzea, adinari egokituta, esan gabe doa. Gertatzen ari zaiguna oso potoloa da eta ezin da arin gainditu hasierako “zer moduz zaudete” azkar batekin. Zein gai?: konfinamenduan bizi izandakoa bere erpin ugariekin (eta aukera izango dugu ume batzuek pairatutako gabeziak, baliabideen premia eta egoera zaurgarriak detektatzeko); norberaren esperientzia, emozioak eta kezkak; jasotako zauriak ere bai; beste itxialdi bat gertatzekotan zein izango litzatekeen norberaren egoera. Eta denok hartu behar ditugun neurrien garrantzia, eta arriskuan dauden pertsonekin dugun erantzukizuna. Eta, orobat, gizartean egon diren eta dauden gogoetak eta debateak: umeei itxialdian ezarritako baldintzak, pertsona nagusien hilkortasuna zahar etxeetan, gaixoen ondoan egoteko egon diren oztopoak… Eta eskolaren (eskola presentzialaren) funtzioa: zer gertatu den desagertu denean, zer nabaritu dugun faltan, desabantaila zeintzuk sufritu duten nagusiki… Alderdi emozionalak eta kontzientzia soziala lantzeko aukera paregabea da. Bestalde, eskolarekin harreman ez-presentziala izan duten ikasleek lan telematikoaren onurez eta desabantailez ere hitz egin dezakete, eta baita komunikazio telematikoa eta abian jarritako estrategiak hobetzeko moduaz ere, beste itxialdi potentzial bati begira alegia.

Bizitza eskolan sartu behar da; gertatzen zaiguna eta kezkatzen gaituena primerako materiala da. Ez halabeharrez modu diskurtsiboan lantzeko; aipatutako gaiak alderdi curricularrekin lotu daitezke. Estrategia sozio-afektiboak ere oso eraginkorrak izan daitezke, proposamen artistikoak bezainbeste.

Ikasle batzuengan nabarituko dugu atzera pausu nabarmena euskararen arloan (batzuentzat 6 hilabete igaro dira euskararekin ia harremanik gabe). Beti bezala, erronka handia da familia eta ingurune ez euskaldunetan bizi diren ikasleei euskara erabiltzeko aukerak eskaintzea, eskolan zein eskolatik kanpo (telebistako programa batzuk ikusteko proposatzea baino ez bada ere).

-Kontura gaitezen umeei eta gazteei eskatzen dieguna neurotikoa dela halabeharrez (egunean hogei aldiz eskuak garbitzea trastorno obsesibo konpultsiboaren isla izan daiteke, eta ikasleak hori egitera bultzatu behar ditugu!). Ikasleei lagundu behar diegu neurriak hartzen giro lasai eta atseginean, ahal den heinean urduritasunik eta antsietaterik gabe, aldi baterako neurriak direla jakinarazita. Hobe irakasleok ere horrela biziko bagenu.

Irakasleok kontuz ibiliko gara gu geu elkartzen garen une eta tokietan (atsedenean, bileretan, kafea hartzen, formazioetan…). Ikaslerik gabeko guneak ez ditugu hartuko apur bat erlaxatzeko aukera moduan, azken aldi honetan ikusten ari baikara arriskua hor ere badagoela.

Gurasoekin harreman gertua inoiz baino garrantzitsua da. Ondo dakigunez, gauzak okertzen badira, derrigorrezko konplizeak izan behar gara (lehenago ere bai, noski). Eta desabantailan dauden familia batzuek malgutasun handia eta ahalegin estra bat beharko dute. Harreman eta kolaborazio hori joan daiteke jada prestatzen ikasturtearen hasieratik. Gurasoekin biltzen bagara, moduak bila ditzagun haien ahotsek ere presentzia izateko eta gurasoen arteko harremana sustatzeko (eta ez soilik irakasleok informazio sorta bat transmititzeko, galderentzako tarte bat bukaeran utzita). Familien elkartearekin kooperazioa tresna garrantzitsua izan daiteke, bestalde, ikasle eta familia zaurgarrien beharrei erantzuten laguntzeko. Eta baita ere irakasleen alboan egoteko administrazioari aldarrikapenak egiteko unean.

Udala ere izan daiteke solaskide solidarioa, ikastetxeen eta familia batzuen premiei begira. Konfinamenduan zehar hainbat udalek lagundu diete familiei euskarri digitalak eta konektibitatea erraztuz. Sortuko diren beste beharren aurrean irekiak egon daitezke. Sormena eta lidergoa beharko da zuzendaritza taldeetan ez-ohiko baliabideak bilatzeko orduan.

-Eta bitartean administrazioari erantzukizuna eta baliabideak eskatzen jarraituko dugu. Alegia, hezkuntza eragileekin etengabeko elkarrizketa gauzatzeko, dauden eskaerak eta kezkak entzuteko, proposamenak jasotzeko… Koiuntura honetan, gainera, egoera zaurgarrian dauden ikasleak dituzten eskolek haien beharrak areagotzen ikusiko dituzte, eta administraziotik laguntza gehiago beharko dute. Desiragarria da administrazioaren eta hezkuntza eragileen arteko elkarrizketa eraginkorragoa izatea.

 

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“Bakearen aldeko borroka”? Metafora belikoak eta militarrak gure hizkeran

Benetan hori da esan nahi duguna?

Duela aste batzuk arreta eman zidan honako bukaera aurkitzeak e-mailez heldu zitzaidan gerraren kontrako mezu batean: “Zure ekarpena ere beharrezkoa da gure borrokari eusteko. Sinatuta: Gerraren aurkako ekimena.

Gerraren aurkako borroka? Bakearen aldeko borroka?… Ez dakit esateko modua koherentea den bilatzen dugun helburuarekin eta galdera hauek etortzen zaizkit burura: Noraino daude metafora militarrak eta belikoak presente gure hizkeran? Hori horrela da inertziaz (eta inertzia patriarkala da)? Nahita? Garrantzirik dauka, ala ez dauka inolako garrantzirik eta ez digu inporta?

Tira, nik neuk ez daukat erantzun definitiborik, baina bai egonezina. (Egonezin produktiboa diot; pentsatzera eramaten duen horietakoa :-).

Dolores Juliano antropologo feministak gai horren inguruko gogoeta eskaintzen du bere liburu honetan: Tomar la palabra. Mujeres, discursos y silencios (2017, Bellaterra, 106-107 orrialdea). Julianok maskulinitatearen egungo eredua deseraikitzeko premia seinalatzen du, gerran eta etsaiaren kontrako garaipen irudietan inspiratuta dagoena, hain zuzen. Eredu hori ordezkatu behar da beste batekin, jokabide solidario, baketsu eta enpatikoez osatua, zaintzarekin lotua, tradizionalki emakumeei egotzi eta are exijitu zaiena.

Antropologoaren ustez, komunikabideen eta politikarien diskurtsoak erakusten du ze urrun gauden eredu berri horretatik. “Bakearen alde borrokatzea” oximorona da, eta “gora borroka feminista” ere bai. “Bakea eraikitzea” eta “gora lorpen feministak” esapideekin ordezkatu beharko genituzke, “porque no hay nada más androcéntrico que la imagen del guerrero, con sus ideas implícitas de que el cambio social será forzosamente consecuencia de una revuelta violenta y de que cada discrepancia es una confrontación”.

Baina horiek ez dira solik komunikabideen eta politikarien ohitura linguistikoak, denonak baizik. Nire erabilerak zer pentsatua eman dit behin baino gehiagotan. Gogoratzen dut behin batean lankide bati azaldu niola proposamen bat burutzen bagenuen eta ondo komunikatzen bagenuen “bi txori hilko genituela tiro batez”. Bat-batean elkarri begiratu eta odolez betetako txori horiek irudikatu genituen biok. Horrez geroztik ez dut metafora berriro erabili. Beste ezagun batek, bide batez, “bi txori harri batez jotzea” erabiltzen du. Jatorragoa izango da agian, baina ez horregatik odolez libre.

Gogoratzen dut Elvira Lindo idazlearen ironia Manolito Gafotas bere nobelan (Alfaguara, 1994). Ume protagonistaren lagunak, bakearen usoez jantzita, mozorro lehiaketa batera joaten ziren honako leloa oihukatuz: “¡Los vamos a machacar por la paz mundial!”

(Bada ez dakit nik ba…)

Zerrendatxo bat

Ohiko esaldien zerrenda bat osatu dut. Holakorik erabili duzu inoiz? Eta nork ez…

  • Bakearen alde borrokatu behar dugu.
  • Soldaduskaren kontrako borrokaren helburua armadarik gabeko gizarte bat zen.
  • Gora borroka feminista!
  • Lana aurrera ateratzeko langile batailoi bat beharko dugu.
  • Bi txori hilko ditugu tiro batez.
  • Ondo ateratzen bada, harri batez bi txori jotzea izango da.
  • Oso lanpetuta nago. Fronte asko dauzkat irekita.
  • Hezkuntza armarik onena da.
  • Irribarrea da bere armarik eraginkorrena.
  • Txikitatik esku artean eduki duen arma da gitarra.
  • Azalpena bukatu dut. Egin lehenengo galdera, benga, disparatu!
  • Lubakian gaudenok lan isila egiten dugu, baina oso garrantzitsua.
  • Zuzendaritza utzi dut. Orain soldadu xehea izango naiz berriro.
  • Orain ideia batzuekin metrailatuko zaituztet.
  • Propongo que las feministas blancas cierren filas con el feminismo interseccional.
  • Nos enfrentamos a las batallas de la vida.
  • A ver si se pone a tiro y conseguimos hablar con ella.
  • Nos ha salido el tiro por la culata.
  • Te vamos a acribillar a preguntas.
  • Es muy bajo. No tiene ni media hostia.

Eta gaixotasuna?

Gai honen atal berezia osatzen dute gaixotasunarekin lotutako metafora belikoek:

  • Gaixotasunaren kontra borrokatzen ari da.
  • Oso adoretsua da eta gaixotasuna garaituko du.
  • Minbizi baten biktima da.
  • Minbiziaren kontrako borroka galdu zuen.
  • Hay que batallar y plantarle cara a la dolencia.

Azken urteotan hainbat ahotsek azaldu dute gaixotasunaren inguruko diskurtsoa belikoegia dela eta hori ez dela gaixoarentzat egokiena, gainexijentzia bat sortzen duelako, besteak beste. Badirudi gaixoak heroia izan behar duela, borrokalaria, baina gomendagarria kontrakoa da: erritmoa erlaxatzea, animoaren gora-beherak onartzea… Horrela azaldu du Patrizia Bresanellok El Paíseko erreportaje batean. Artikulu berean Miriam Alguerók ere arbuiatzen du diskurtso militarra: kontua ez da adoretsua izatea, ez borrokatzea, ez garaitzea. Zeren adoretsuak dauden tokian, koldarrak ere badaude; garaileak dauden tokian, garaituak ere badaude; eta borroka dagoen lekuan norbaitek galtzen du. Elena Álvarez Melladok, berriz, ohartarazten digu eldiario.es-en subliminalki sartu digutela gaixotasuna eta heriotza kale egiteko moduak direla, galtzeko eta errenditzeko moduak. Porrot egitekoak, azken finean. Irakurle, erabilera hori lagungarria ote da?

Pandemia azaltzeko modu militarrak

Covid 19arekin lotuta, gerra metaforek politikarien diskurtsoak blaitu dituzte. Pedro Sánchezi honakoak entzun dizkiogu: “Cuando venzamos esta guerra, que la vamos a vencer, estoy convencido, necesitaremos todas las fuerzas del país para vencer la posguerra“, “Hoy, hacemos frente a un enemigo formidable”… Macronek, Johnsonek, Trumpek… estilo berbera erabili dute. Susmagarria, ezta? Militarren presentzia agerraldi publikoetan, bestalde, koherentea izan da diskurtso horrekin.

Dolores Ruiz Berdún historia irakasleak azaltzen duen bezala (The Conversation aldizkarian):

         Desde que ha comenzado la emergencia sanitaria nos hemos acostumbrado a oír y              a utilizar un lenguaje propio de un escenario bélico. Del personal sanitario y los                  cuerpos de seguridad decimos que están en “primera línea” o en “las trincheras”.                Los pacientes y personal sanitario “luchan” contra la enfermedad. Otras personas                están “en la retaguardia”. “Esta es una batalla que vamos a ganar”, se oye decir                  muchas veces. Y los periodistas nos dan “partes de guerra”.

Baina Íñigo Sáez de Ugartek dioen bezala, gerraren hizkuntzak desabantailak dauzka. Batzuek ez dute alboratu nahi izango krisialdi hau bukatutakoan. Ohitu egingo gara eta errazago onartuko dugu bizitzaren militarizazioa?

Alternatibak!

Metafora beliko eta militarrak ez erabiltzeak alternatibak bilatzeko eskatzen du, noski. Ez da beti samurra izango, gerraren hizkuntza mendeetan zehar garatu delako, oso adierazkor bilakatu delako eta erabat errotuta dagoelako gugan.

Ana Galarraga Aiestaranek “Metafora arriskutsuak” artikuluan (Berria 2020-3-24) adibide hau proposatzen zigun:

           Gerraren metaforak bazter utzita, bi zientzialarik, Juan Luis Arsuaga Ferreras eta             Maria Martinon Torres paleoantropologoek, baso-suteekin parekatu dute COVID-             19a. Haien esanean, gaitza sua bezala hedatzen da. Sute handiak kontrolatzekoeta             itzaltzeko, lehenik mapa bat eduki behar da, etengabe eguneratua, ikusteko non                 dauden foku nagusiak eta nola zabaltzen diren sugarrak. Gero fokuak itzaltzen                    joan  behar da, eta hausberoak zaindu, ez daitezen berpiztu. Suhiltzaileez gain,                    baliabideak, informazioa, suebakiak eta populazioa babesteko neurriak behar                    dira. […]

Eraikitzea, saretzea, lortzea, ibiltzea, ehuntzea, sukaldatzea… izan daitezke indartu beharko genituzkeen metaforak? Nik txoriak akabatzeari utzi nionetik, banabil aukeren bila. Kontua ez da indarra/ekimena/ausardia/autodefentsa… ez adieraztea, erne; kontua da gerraren, armen eta mundu militarraren iruditeriatik aldentzea gure egunerokotasunean (eta erabiltzea hiztunok horrela erabakitzen dugunean).

Zuk nola ikusten duzu?

Nire lehengusinak…

… dio hau guztia esajerazioa baino ez dela; horrela jarraitzen badugu ezin izango dela ahoa ireki; zuzenkeria politikoa noraino heldu behar den; ni neu ere ez naizela gai hitz egiteko esapide horiek guztiak baliatu gabe; asko pontifikatzen dudala baina “putada” eta “koñazo” oraindik maiz eskapatzen zaizkidala; berak birao asko botatzen dituela eta ez dela inorekin sartzen; batzuek, berriz, suabe-suabe hitz egiten dute eta gero jendilaje galanta direla… Ai amaaaaa. Bale, bale, maja, goazen gintonik batzuk hartzera eta gure ika-mikak alkoholean itotzera. Beno, itotzera itotzera ez, apur bat bustitzera siakaso, benga.

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¿Qué hago yo ahora con Marcela Lagarde? El dichoso “borrado de las mujeres” y el debate entre feministas

Leo con pena a Marcela Lagarde en la entrevista que le hace Nuria Coronado Sopeña en el diario Público (21-7-2020). La pensadora feminista habla contra el transactivismo y “el borrado de las mujeres que este movimiento neoliberal pretende”. Se refiere, asimismo, al afán por eliminar a las mujeres como el sujeto del feminismo mediante “lo queer” (todo sic). Pena, en fin, por ver repetidas en su boca lo que son ya expresiones cliché que en los últimos meses encontramos una y otra vez en las declaraciones de un nutrido grupo de feministas, algunas de larga trayectoria y amplio reconocimiento en el estado español (y fuera de él). Entre ellas Amelia Valcárcel, a quien Lagarde cita como referencia en la entrevista. Ay, Marcela, maja, ¿tu quoque?

¿Qué vamos a hacer las feministas transinclusivas con quienes han sido nuestras referentes o, sin llegar a tanto, con aquellas cuyas aportaciones hemos apreciado y que hoy se manifiestan en términos semejantes a los arriba citados? Tengo que confesar incomodidad. Entre los materiales que uso en sesiones de formación con el profesorado, por ejemplo, incluyo una definición –que a mí me parece muy buena– del término coeducación de Alicia Miyares, a quien en los últimos tiempos he oído con disgusto expresarse de modo poco respetuoso –vamos a dejarlo así– sobre las personas trans.

Por otro lado, me deja pasmada la facilidad con la que las unas retiran la calificación de feminista a las otras y viceversa. Si no eres de mi corriente, no eres feminista, oyes. Esta forma de  repartir y negar acreditaciones por parte de algunas –que se deben de considerar situadas en el mismo eje, qué admirable autoestima– es una tendencia que viene de antes, pero es que ahora las “expulsiones” serían masivas desde uno y otro lado. Y entiendo que eso enajenaría para cada lado la producción de pensamiento y el recorrido de las expulsadas del otro. Pero qué perdida. Qué hago ahora con lo que hemos aprendido de Marcela Lagarde… Por no mencionar a muchas otras con cuyas obras me he formado. Qué hago con una parte de mi genealogía, que me ha resultado tan valiosa en algunas áreas…

Los términos en los que transcurre la discusión son de un estilo que, por decirlo suave, no favorece el debate. Ni este ni muchos de los anteriores. Igual es que desde los diferentes flancos en realidad tampoco se desea debatir con las otras, y cada cual habla para sus filas o para el público en general, pero no para las que están claramente en otra postura, si no es en modo reproche. Por mi parte, no llevo bien que unas se arrojen a otras términos despectivos como “terfas”, “abolas”… Ya, ya, que “terf” es un término descriptivo (trans-exclusionary radical feminist) y “abola” es una contracción de “abolicionista de la prostitución”. Pues será, pero a ver quién se cree de verdad que “terfa” se dice desde el cariño, y “abola” también.

Hace unos días he firmado el documento Paraguas feminista: Ante la tormenta, cuidados transinclusivos, que dice en su último párrafo: “Quienes nos sumamos a este paraguas decimos basta a las violencias entre compañeras feministas. Nos comprometemos a poner nuestro esfuerzo para no dejarnos llevar por las dinámicas tóxicas y conseguir que los feminismos sigan siendo espacios seguros y cuidadosos para todas. Apoyamos y mandamos mucho amor a todas las compañeras trans y a todas las disidentes de la normativa cisheteropatriarcal. Con generosidad, inteligencia colectiva y empatía, nos resguardamos de las tormentas y esperamos encontrarnos con todas vosotras en los movimientos feministas”. Ojalá. Todo bien, si no nos quedamos con que son las otras quienes tienen que construir espacios cuidadosos con nosotras las transinclusivas, o que los tenemos que construir nosotras para con nosotras mismas. Siempre es más fácil, claro, ser sorora con la que está en mi onda de pensamiento y activismo, cuando quizá lo más valioso e interesante, el verdadero desafío, es precisamente serlo con mi prima, la del Frente Judaico Popular (véase Monty Python).

No perderse la excelente entrevista a Miquel Missé sobre la necesidad de un debate en términos más constructivos, la necesidad de seguir haciendo pedagogía… Hace unos meses yo misma flipaba con la reflexión enorme de Missé y Laura Macaya en torno a la posibilidad de gestionar el diálogo y el debate entre feministas de forma menos punitivista. Si aprendiéramos eso, cuánto tendríamos adelantado. Pero qué difícil parece deconstruir unos modos de comunicación que llevamos inscritos y que no dejan de provenir de valores patriarcales. Diría que es momento de seguir construyendo y, por supuesto, sin dejar de debatir y argumentar, de practicar al mismo tiempo una cierta contención verbal, y evitar adjetivos gruesos, descalificaciones sumarias…

Yo, de momento, y haciendo un esfuerzo –lo reconozco–, voy a dejar la cita de Alicia Miyares en el Power Point, ¿vale?

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Etxean ikastea: zenbait gako eta galdera

Hori da Berria egunkarian argitaratu den nire artikulua (2020-5-20). Jarraian aurkitu ahal duzu.

Persona, Poco, Niño, Interior, Tren

(Pixabay)

 

Hezkuntza autoritateek proposatu dute ikasmaila jakin batzuetako ikasleak gelara itzultzea eta bor-bor daude eskolatze horren egokitasunaren eta beharrezko baliabideen inguruko debateak.

Une honetan, baina, ikasleek bi hilabete daramatzate etxean, eta gehienek beste aste batzuk emango dituzte modu berean, ikasturtea bukatu arte. Esperientzia berri horrekin lotuta hainbat kezka eta gogoeta sortzen ari dira egunotan. Baina ez soilik pasatzen ari garen itxialdiari dagokionez, baizik eta etor daitezkeen beste batzuei begira ere, ez baitakigu datorren udazkenean covid-19a zein indarrarekin itzuliko den, ezta noiz bisitatuko gaituen beste pandemia batek. Eta horrek beste konfinamendu batera eraman gaitzake eta berriro eskolak ixtera.

Hamaika gai jarri ditzakegu mahai-gainean, baina honako honetan lau ekarriko ditut, burura etortzen zaizkidan galderak partekatzeko. Konfinamendu osteko gizarte motarekin zerikusia dute.

Etxea lantoki bihurtzea. Zerbait argi gelditzen ari bada egun hauetan zera da, etxean ikasteak arrakala soziala, lehendik bazegoena, areagotzen ari dela. Horren aurrean, ikastetxe batzuk –eta are udal batzuk ere– saiatu dira baliabide teknologikoak umeen eskura jartzen eta etxeetara eraman dituzte. Kasu batzuetan, baina, ez da nahikoa izan. Une honetan, lan telematikoaren ondorioz, etxeak lantoki bihurtu dira eta umeekin gauza bera egin nahi izan dugu. Familia batek pisu txiki bat partekatzen badu, kide asko badira, gela bakar batean bizi badira, txiro energetikoak badira, toki eta momentu lasaiak falta badira lan egiteko, etxeko nagusiek ezin badiote umeari lagundu lan saioa antolatzen, ezin badiete erantzun umearen premia bereziei edo espezifikoei… etxera eraman dioten tableta eta konektibitatea ez dira nahikoak izango. Beste modu batean esanda, etxe guztiak ezin dira lantoki/ikasgela bihurtu.

Agian ume horiek atera beharko dira etxetik, ikasdenborarako ikasleku bihurtu daitezkeen beste espazio batzuetara joan ahal izateko, beste ikasle batzuek etxean telelana egiten duten bitartean beraiek bai ahal dutelako. Baten batek esango luke ikasle batzuek aukera akademiko gutxi zituztela pandemiaren aurretik ere, haien desabantaila sozioekonomikoarengatik. Baina eskolaren espazio fisikoak, alde horretatik, eragin berdintzailea zeukan, oraingo egoeran gertatzen ez dena. Desabantailan dauden eta premia bereziak dituztenen presentzialitateak ez luke lehentasuna izan beharko? Larria zena oso larri bihurtzen ari da, eta ezin dugu besterik gabe onartu. Badakigu arazoa oinarrian dagoen bidegabekeria soziala dela, baina bitartean eguneroko egoerei erantzuna bilatu behar zaie.

Eskolen arteko arrakala. Konfinamenduaren lehenengo egunetan ahots batzuek (Tonuccirenak nabarmenen, agian) proposatu zuten umeen denbora eskolako lanez ez betetzeko, aukera aprobetxatzeko bestelako ikaskuntzak bultzatzeko. Etxealdia luzatu ahala, baina, ikastetxe ugarik hezkuntza curriculumari heldu zioten gogotsu; ezin zen denbora gehiago “galdu” (kontziente izanda ere eskola telematikoaren bidez ezin dela lortu eskola presentzialaren bidez lortzen zen guztia). Eta komunikabideetako erreportajeetan joan gara eskolen arteko arrakala gero eta argiago ikusten: ikastetxe batzuk agertzen ziren harro ikasturteko edukiak online aurrera eraman ahal izan dutelako (beti ere irakasleen ahalegina aitortuz); beste batzuek, berriz, adierazten zuten, ikasle askoren profil sozioekonomikoa zela eta, haien helburua zela nagusiki harremana mantentzea eta ikasleak emozionalki sustengatzea. Mezu horren ondorioak izugarriak dira.

Segregazio soziala bazen gure hezkuntza sistemaren arazo potolo bat, eta eskola askotan heterogeneotasun sozial handiagoa bultzatzea bazen sistemaren erronka handia, baina, aurrekoa ikusita, ez da helburu hori zailtzen ari? Zein eskola aukeratuko lukete klase ertaineko familiek haien umeentzat, baita aniztasuna estimatzen duten familia askok ere, ikusten ari direnaren ondorioz? Eta orduan zein da eskola sozialki konprometituenen etorkizuna? Hemen ere errefortzu positiboa da beharrezkoa, gizartearentzat horren baliotsuak –eta aldi berean horren estigmatizatuta dauden–  ikastetxe konprometitu horien alde, gehienak publikoak. Errefortzu hori lehen ere garrantzitsua zen eta faltan botatzen genuen; orain, are gehiago. Hezkuntza administrazioari zegokion eta dagokio areagotzen ari den segregazioaren arazoan eta bere ondorioetan eskuhartzea. Urgentea da beste hezkuntza eragileekin batera neurriak erabakitzea.

Tutoretzaren rola egun hauetan. Ikastetxeek eta irakasleek egin duten ahaleginak aurrera jarraitzeko errekonozimendu guztia merezi du. Ahalegin horretan, zein leku eman zaio tutoretza denborari? Eskolako curriculumaren ikasgaiak bihurtuko ziren lehentasun nagusia edo bakarra eta tutoretzarekin lotutako dimentsioak desagertuko ziren? Nahikoa izango da klase telematikoaren hasieran “zer moduz zaudete” galdetzea, eta ikasle batzuek “ondo” azkar bat erantzutea? Bai, badakigu zeintzuk diren teknologiaren mugak; teleklase batean parte hartu duenak badaki pantailak ez duela errazten gelakideen arteko komunikazio jariakorra, adibidez; eta gorputzaren adierazkortasuna galtzen dela. Ikasle batzuek ez dute ezta kamera konektatzen.

Eta, hala ere, tutoreek moduak eta dinamikak bilatu ahal dituzte hilabete hauetan gertatzen ari zaiguna ikasleei hein batean elaboratzen laguntzeko, norberaren esperientziak, emozioak eta kezkak partekatzeko, gizartean dauden gogoetei eta debateei heltzeko, eskolaren funtzioaz hausnartzeko… Zalantzarik ez daukat esperientzia desberdinak daudela, baita materien barruan ere. Kontua da itxialdiaren aurretik ere tutoretzaren izaera bazela erronka edukatibo bat, batez ere bigarren hezkuntzan: zein arreta ematen zaion (ematen zaionean, irakaslearen arabera baita batzuetan), zertarako erabiltzen den, ze kultura dagoen ikastetxean funtzio horrekiko, zer egiten ari den benetan tutoretza denboran… Hurbilpen azkar bat egiteko, gure inguruko gazteei galdetzea baino ez dago; denetik kontatuko digute. Eta oraindik galdera bat: egun batzuk barru ikasle batzuk ikastetxera itzultzekotan, bizi garen garaia tratatzeko aukera izango dute, edo, gelditzen den denbora urriari etekina ateratzeko asmoz, eduki disziplinarrek soilik jasoko dute arreta?

Pantailen erabilera. Tresna digitalek egin dute posible, hein batean, aurrera jarraitzea; haien rola sendotzen ari da. Tresna horien izaerari, baina, erreparatu behar diogu: internetera sarbidea duten pantailak dira (ordenagailua, smartphonea, tableta…), eta horrek ondorioak dauzka. Konfinamenduaren aurretik kezka gero eta handiago bat detektatzen ari zen familien artean: umeen eta gazteen adikzioa pantailekiko, alegia, pantailek ume batzuen denbora ia guztia irenstearen ondorio kognitiboak, fisikoak eta afektibo-sozialak, epe laburrean zein luzean. Baina pantaila internetdunak ikasketetako tresna bihurtzen direnean, eskolan eta etxean, askoz zailago gertatzen da erabilera mugatzea etxean, jakinda ere ikasleek inbertitzen duten denboraren parte esanguratsu bat egon daitekeela lotuta interneten dauden hainbat eduki ez-eskolarrekin, haien adinerako ez direnak eta adiktiboak izateko diseinatuta daudenak. Julio Cortázar parafraseatuz, hezkuntza sistemak umeari entregatzen dio ordenagailua, ala umea ordenagailuari oparitzen dio? Eskolako ordenagailuen ezarpenaren programan ebaluatzen ari da umeen bizitzan dauzkaten ondorioak eta hausnartzen ari da ondorio horien aurrean nola jokatu eskolan eta etxean?

Bestalde, pantailen erabileraren ifrentzuaz ez da nahiko hitz egiten eskolan eta gizartean. Ikastetxeetan ikasleen eskura jartzen diren ordenagailuak ari dira gure seme-alabak makroenpresa teknologikoen mende uzten. Googlek gehiago daki haietaz beste inork baino, eta datu horien erabilera eta salerosketa, dakigunez, merkatuak erabakitzen du, ez umeek edo familiek. Baina alternatibak egon daitezke eta urratu ahal dira. Ikusita, itxialdiaren ondorioz, eskolako ordenagailuen erabilera hedatuko dela, benetan hezkuntza komunitateak ez du ezer hausnartu eta erabaki behar? Garai egokia izan daiteke, bestalde, Javier Echeverria filosofoak proposatzen duen ekimenari ganoraz heltzeko: erakunde publikoek “euskal hodei digitala” sortzea eta kudeatzea.

Aspaldiko erronkak dira guztiak, baina orain handiagoak eta urgenteagoak.

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¿Quién querrá tener hijos después del Coronavirus?

[Artikulu hau eldiario.es egunkariak argitaratu dit (2020-4-19). Hemen ikus daiteke]

Niños, Por Carretera, Distante, Apoyo[Iturria: Pixabay]

No todo el mundo está pasando el confinamiento de la misma manera, eso es claro. Están quienes viven en un piso de varias habitaciones (de los chalés ni hablamos) y familias que viven en una sola habitación; están quienes siguen cobrando el sueldo y quienes lo han perdido si es que lo tenían; están quienes pasan el día en medio del aburrimiento y quienes tienen hijas e hijos pequeños en casa… Un particular sentimiento de agravio recorre a quienes se encuentran en esta última situación: tras todas estas semanas de confinamiento se siguen preguntando cuándo van a pensar las autoridades en las y los niños, que llevan todo ese tiempo encerrados en casa sin ningún derecho a salir. Ha hecho fortuna la idea de que nuestra clase política ha pensado más en los perros que en la chavalería, y corren chistes como aquel de la familia que puso una correa a la niña y la invitó a decir guau para poder darle un triste paseo por la calle. Es que debe de resultar incomprensible ver que tu padre saca al perro a dar una vuelta mientras a ti te deja en casa.

Si además nos imaginamos lo que es tener chavalería de poca edad viviendo en un piso pequeño o en una sola habitación, disponer de escasos recursos y quizá padecer pobreza energética, acaso en medio de una familia emocionalmente tocada por las circunstancias que padece… el día a día puede ser muy duro. ¿Será que nuestra clase política no llega a imaginarse cómo será eso, que no lo ha visto nunca y no puede hacer ese mínimo ejercicio de empatía? Que no se pensara en qué hacer con la gente pequeña durante la primera semana no está bien, pero que tampoco se haya pensado a la tercera semana, ni a la quinta… Finalmente parece que se propondrá algo a partir del día 27 de abril (todavía no sabemos qué), pero ha pasado mucho tiempo, un tiempo muy significativo.

Qué enorme diferencia entre el interés que expresan nuestras y nuestros políticos por la infancia, y el interés que realmente se deduce de algunas medidas que toman sobre ella. Hay gobernantes que han venido señalando su preocupación por la baja tasa de natalidad que parece caracterizar a nuestra sociedad en los últimos años, y que tendrá repercusiones en el terreno educativo, social, sociolingüístico, laboral… Pero a la hora de la verdad, las familias se quejan de la insuficiente ayuda que reciben quienes desean tener criaturas. Y ahora llega esto, que lo deja absolutamente claro.

Miren ustedes, al principio del confinamiento hubo chanzas sobre si el encierro obligado provocaría un nuevo baby-boom. Pero eso, ahora, nadie lo cree ya. Tras el paso de estas semanas, se impone otra impresión: habrá quien se piense mucho el tener un segundo hijo. Y habrá quien se piense mucho el tener un primero. A la hora de la verdad, no solo no parece haber ayuda suficiente de las instituciones para poder elegir la maternidad/paternidad; es que, cuando las cosas se ponen complicadas, las instituciones no piensan en los y las niñas y en sus familias, y las medidas que adoptan lo ponen todavía más difícil. El periodo de depresión económica que se avecina no se anuncia proclive a un repunte de la natalidad, porque traer criaturas al mundo siempre necesita de un cierto grado de optimismo y valentía (o quizá de inconsciencia). Lo que algunas familias han padecido en este encierro con su chavalería no es precisamente algo que va a contribuir a esa decisión. Otras quizá estén escarmentando en cabeza ajena.

No hay duda del enorme esfuerzo que se está haciendo estos días en la atención sanitaria. Y al mismo tiempo esta crisis nos lleva a pensar en cómo gestionamos la vulnerabilidad de las personas en nuestra sociedad, esa vulnerabilidad que es una característica humana, y que se manifiesta de manera aún más clara en la infancia, en la vejez y en la enfermedad. La mortandad terrible de las personas mayores en las residencias ha puesto en duda el modelo de cuidados imperante para esta edad en nuestra sociedad. Que tantas personas mayores hayan muerto en soledad, sin el calor de quienes las querían, es un dolor que no se nos va a curar fácilmente. El encierro sin compasión –y sin revisión– de la infancia durante tantos días es el otro gran ejemplo de insuficiente atención a la vulnerabilidad en este tiempo de crisis.

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“Autista moduan” jokatzea? Aniztasun funtzionala eta eguneroko esamoldeak

(Iturria: Pixabay)

Duela egun batzuk euskal enpresen ordezkari batek egungo pandemiaren aurrean zera leporatzen zien agintariei: neurriak eta erabakiak hartzen dituztela autistak balira bezala. Komunikabideek jasotako hitzak honakoak izan ziren, hain zuzen: “De los dirigentes por lo menos necesitamos confianza y que actúen con responsabilidad, y no que adopten medidas y tomen decisiones como autistas” (El Diario de Noticias de Álava egunkarian, adibidez).

Autistak konparazio termino moduan… Baina ez da erabiltzen den bakarra, noski; aniztasun funtzionalarekin lotutako hainbat adibide daude. Eta inoiz ez onerako… Hona hemen zerrenda bat, euskaraz eta gaztelaniaz, han-hemenka jasotako esaldiek osatua:

  • Ideia hori herren gelditu da, osatu beharko zenuke.
  • Proiektua hankamotz jaio da.
  • Sin la solidaridad, la sociedad estaría coja.
  • Diskurtso maingua da; ez du ondo transmititzen.
  • Autista bat da, ez dizu kasurik egingo.
  • Chica, haz algo ya, que pareces manca.
  • Es que pongo un circo y me crecen los enanos.
  • Se lo pasan como enanos; disfrutan como enanos.
  • Ez egin gehiago subnormalarena eta arreta jarri behingoz!
  • Subnormal batzuk dira, ez dute puta idearik ez.
  • ¡Espabila! ¿Estás paralítica o qué? ¿Estás sorda o qué? ¿Estás ciega o qué? ¿Estás muda o qué? ¿Eres mongola o qué? ¿Eres anormal o qué?

Haietako bat esan dugu inoiz? Desegokiak irudiko litzaizkiguke entzuten baditugu? Hala balitz, zerbait esango genioke gure solaskideari?

Bai, badakit: horrelakorik inoiz esan ez duenak, lehenengo harria bota dezan… (Ez naiz ni izango, arranopola). Kontua, baina, ez da harririk inori botatzea, norbera kontzientzia hartzen joatea baizik, hala nahi badu. Baten batek esango du, ziur aski: “baina nik ez dut pertsona herren bat irudikatzen hori esaten dudanean”, “nik ez dut buruan gorreria duen pertsona bat”, “nik ez…” “Esapideak dira, ez ditut nik asmatu, oso ohikoak dira eta ez dira erabiltzen pertsona horiek iraintzeko”. Besteren batek, agian: “kopetaraino nauka zuen zuzenkeria politikoak!”

Oinarrizko galderak, baina, indarrean dirau: horrelako erabileren bidez, pertsona batzuen estigma mantentzen kolaboratzen ari gara (inkontzienteki bada ere)? Ez gara transmititzen ari pertsona batzuk akastunak direla, osatu gabeak, oztopo…? Ez gara mundu ikuskera bat erreproduzitzen ari, agian gure barne filosofiatik urrun, argudioen bidez defendatuko ez genukeena?

Kontzientzia hori garatzea bereziki garrantzitsua da hezitzaileontzat, esango nuke.  Putada, koñazo, alukeria… esaterari utzi diogu, akaso, eta beste arlo horretan, berriz, ez dugu arretarik jarriko? Tira, zerrendatutako formula horiek ere gure egunerokotasunean baztertuko bagenitu eta, gainera, gure ikasleekin eztabaidatuko bagenitu, ekarpen xumea bezain ederra egingo genukeelakoan nago.

Pista majo bat

Horren ohikoak diren esamoldeen aurrean, nola jakin berehala desegokia zer den? Zaila ez da jabetzea, baina hona hemen pista erabilgarri bat: pertsona batzuen aurrean sentituko genukeen deserosotasuna. Alegia, esapideak deserosotasunik sortzen badigu ezaugarri hori daukan pertsona baten aurrean, orduan hobe beste solaskideekin ere saihestea. Esango genioke “lan hau hankamotz gelditu zaizu” herrentasuna duen ikasle bati? Bada horixe: berari ez, eta besteei ere ez.

Hasierako esaldira itzulita, zera bururatzen zait: herritar batzuek esango lukete agintari batzuek hartzen dituztela erabakiak ez autista moduan, psikopata moduan baizik. Baina hori beste gai bat da…

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Etxean ikastea eta arrakala soziala

Hori da atzo (20210-4-4) Berria egunkarian argitaratu zidaten artikulua.  Hemen ikusi daiteke.

Dakigunez, ikasleak ez dira eskolara laster itzuliko eta, bitartean, “hezkuntza ez dela gelditu behar” mezua jasotzen ari gara. Badirudi umeek eta gazteek etxean eta nagusiki ordenagailuaren bidez jarraitu behar dutela ikasten. Baina zein ikasle, zein  familia eta zein ingurune irudikatzen dira ideia horren atzean? Familia “ideal” bat egoera “ideal” batean?

Gerta daiteke ikaslearen familiak errekurtso ekonomiko gutxi izatea, alegia, pisu txiki batean bizitzea, familia osoak gela bakar bat partekatzea, egoitza batean bizitzea, txiro energetikoa izatea, otorduak ganoraz egiteko zailtasunak edukitzea, etxean ordenagailu edo smartphonerik ez, konexiorik edo daturik ez… Zaintzaren alorra ahaztu gabe, noski. Baliteke familiak ume bat edo bi baino gehiago izatea (denek etxeko lan digitalekin?, guztientzako konektibitate nahikoarekin?), guraso bakarreko familia izatea; pertsona nagusiak, gaixoak edo zaintza handiagoren premiak dituzten kideak egotea etxean. Gerta daiteke ez egotea gutxienez guraso edo nagusi bat umea pantailaren aurrean edota etxeko lanekin antolatzeko eta apur bat laguntzeko; alegia, denbora, energia eta gogoarekin horretaz ere arduratzeko (lanetik bueltan edo telelana egin ondoren lana mantentzeko zortea baldin badago, etxeko eta beste pertsonen zaintza egin ondoren, familia kideen/senideen eta umeen beste behar batzuk kudeatu ondoren, norberaren kezkak eta emozioak kudeatu bitartean…).

Baldintzarik onenetan ere, konfinamendua gogorra da, aspergarria, nekagarria batez ere ume txikiak etxean baldin badaude. Baina kezka hori baino ez izatea, une honetan pribilegioa da. Horrenbeste aipatzen den intersekzionalitatearen kontzientziarik al dugu?

Nik esango nuke irakasle askok baietz, eta kezkatuta eta frustratuta daudela jabetzen direlako ikasle ugari desabantaila gorrian daudela eta periodo honek lehenagotik zeuden desberdinkeriak areagotuko dituela. Eta badakigu, bestalde, hein handi batean ikastetxeka nabaritu daitekeela parekotasun eza, zeren ikastetxe batzuek desabantaila sozio-ekonomikoan dauden ikasle gehiago dituzte beste batzuek baino.

Beste aldetik, irakasle “ideal” bat irudikatzen da, ikasleentzat telelana sortzen eta bidaltzen badakiena eta ikasle guztiengana heltzen lortzen duena; material egokiak proposatzen eta ikasleen lanak zuzentzen dituena, egindako ariketak bueltan jasotakoan. Eta irakasle horrek osasuna, denbora, lasaitasun emozionala eta ezagutzak dauzka hori guztia egiteko. Asko irudikatzea da, agian. (Eta aldi berean soberan dakit haietako asko ze lan handia eta ederra egiten ari diren egun zail hauetan).

Guraso batzuek, azkenik, arduraz ikusten dute seme-alabek konfinamenduaren denbora ia osoa pasatzen dutela pantailen aurrean –telebista, smartphonea, ordenagailua–, lehen jada kontrolatzeko zaila zen adikziora emanak, baina orain, hein batean, “baimen akademikoaren” zilegitasunarekin. Garai batean, gaixotasunarekin lotutako etxealdietan ume batzuek irakurzaletasuna garatzen zuten; gaur, etxeko lan telematikoak dira ardatza.

Une konplexu honetan, norbera egiten ari da dakiena eta ahal duena, eta ziur aski ezin da askoz gehiago eskatu, baina hasierako baldintzak ez dira berdinak denentzat, eta ondorioak ere ez dira izango arlo sozialean ezta, beraz, hezkuntza arloan ere.

Nik neuk zalantza gehiago dauzkat erantzunak baino. Nire kezka hainbat irakaslerekin eta familiarekin partekatua da, koronabirusaren ondoren denok izango garelako apur bat desberdinagoak. Ziur aski desberdinkeria horiei serio heldu beharko geniekeen hezkuntza sistematik pandemiarik gabeko garaian, eta hori egin behako genuke “normaltasunera” itzultzen garenean. Baina batez ere oinarrian dagoen bidegabekeria sozialari heldu beharko genioke, ezta?

 

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“Vamos a ver si conseguimos que los posicionamientos no sean ataques” (Laura Macaya Andrés) y los espacios feministas y de activismo

 

Laura Macaya Andrés en Gasteiz

Estoy re-escuchando la conferencia que ofreció Laura Macaya Andrés en noviembre de 2019 en la Escuela de Empoderamiento Feminista de Vitoria. Se titula Estrategias feministas contra el punitivismo. La ponente vino de Cataluña y es militante anarcofeminista y especialista en violencias de género. Estuve en la conferencia y he esperado impaciente a que la subieran a la videoteca de la Escuela para volver a oírla y reenviarla a algunas amigas. Los puntos de vista de la activista pueden también encontrarse en los medios de comunicación (por ejemplo, aquí, y más recientemente, sobre la sentencia a la manada arandina, aquí). Pero recomiendo vivamente la charla:

Al principio de su exposición, y tras explicar de qué cuestiones va a tratar, Macaya Andrés propone el marco de relación/participación que ella desearía que se estableciera entre las personas asistentes (minutos 12:33-14:10). Transcribo el pasaje a continuación.

“También decir que todas estas reflexiones son reflexiones que yo he ido haciendo a los largo del tiempo en mi práctica profesional, en mi militancia política, no sola, obviamente, sino que también con otras compañeras, con otros compañeros, cuando he estado militando en movimientos mixtos, y que están abiertas a discusión, están abiertas a debate, son cosas que probablemente necesiten matices en algún momento, pero, como yo soy muy bruta, pues yo os las explico así a lo bruto, y entiendo que vamos a ver si conseguimos que los posicionamientos no sean ataques y podamos intentar partir de esa buena intención de la otra sin pensar que la otra está bajo alguna sospecha de algo, ¿no? Vamos a intentarlo. Ya sé que no me conocéis, pero yo os lo pido así de entrada para que quede claro, ¿no?

“Que también otra de las lógicas del castigo tiene que ver precisamente con eso, ¿no?, con todas esas dinámicas de violencia interna que muchas veces nos impiden hablar tranquilamente o poder plantear cuestiones que nos generan dudas. Y que siempre nos genera un poco de miedo decir según qué cosas porque vamos a ser acusadas de algo. Y entonces esas dinámicas de castigo, no sólo en las redes sociales, sino en las asambleas, en las charlas y tal, eso también forma parte de las lógicas del castigo, que tienen que ver con la eliminación de la otra y la imposibilidad de vernos en lugares de incertidumbre. Que el castigo nos evita estar espacios de incertidumbre porque es muchas veces la propuesta fácil, bueno, a veces fácil para nada, pero sí al menos es la propuesta que no requiere ponernos en cuestión o estar en esos espacios más inciertos”.

Pues esta es la propuesta de relación/participación a las asistentes a la sesión. Casi nada.

A continuación, Laura Macaya Andrés hace su exposición, tan interesante como alejada de lo que estamos acostumbradas a escuchar –y a menudo a decir– sobre la violencia sexual y los castigos que merecen los agresores.

Para este texto que escribo ahora, sin embargo, me quedo con los dos párrafos que he transcrito. Lo que nos propone Macaya Andrés, en su aparente simplicidad, me remueve y me lleva a preguntarme por los modos de funcionar de/en los espacios feministas y de activismo en general.

 Miquel Missé en Barcelona

Se ve que es una reflexión compartida, porque acabo de escuchar al activista trans catalán Miquel Missé en una mesa redonda reciente (sobre el transfeminismo hoy, el 17 de diciembre de 2019, que se puede ver aquí), decir lo siguiente (minuto 47:30):

“Si pudiéramos hacernos preguntas un poco arriesgadas en un contexto de no desconfianza, en el que nadie atribuye malas intenciones a nadie, sino que todo el mundo estamos aquí en una lógica de construir movimientos más potentes de transformación social y que sean inclusivos y que sean respetuosos… Y que sobre todo llamen a la gente que no está en nuestras filas, que llamen a la gente que hoy nunca vendría aquí porque considera que no va de lo suyo, y que queremos que cuanta más gente estemos aquí, pues más fácil será cambiar según qué estructuras…”

Y sigue Miquel Missé diciendo cosas muy pero que muy interesantes (tal como suele), pero que no vamos a abordar ahora.

Los tres ponentes que participan en la mesa inciden más adelante en esa misma cuestión del trato entre activistas, sobre la forma de escucharse y sobre la posibilidad de equivocarse que creen que debería existir. Missé recuerda la hostilidad que él mismo ha recibido por sus posturas políticas y señala la importancia de ver cómo nos tratamos en el movimiento feminista (minutos 1:40:12 a 1:43:00).

¿Revisarse?

Y ahora tocaría revisarse, ¿no? O al menos confrontarse con la propuesta. Así que me pregunto:

¿Cuál es el marco de relación/participación/trato en los espacios de activismo, intercambio de ideas… en los que participo?

-¿Qué marco de relación/participación/trato promuevo yo con mi manera de participar en espacios de activismo, intercambio de ideas…?

-Si mi modo de interaccionar no es el que proponen Macaya Andrés y Missé, ¿por qué no lo es? ¿Lo he decidido yo así? ¿Qué razones podrían subyacer en mi modo de participar?

-Por otro lado, ¿ocurre que no expreso mis dudas, matices, desacuerdos… en espacios de activismo o de intercambio de ideas por temor a una reacción punitiva precisamente de aquellas personas cercanas a mí ideológicamente? ¿Cuándo me ocurrió la última vez? ¿Les sucederá esto también a otrxs?

-¿Hay participantes a quienes se castiga menos que a otrxs por mostrar dudas o discrepancias de posiciones mayoritarias en espacios de activismo? ¿O, dicho de otra manera, hay participantes con más legitimidad o libertad para expresarse y para “equivocarse”? ¿De qué factores depende?

-¿Deberían tener ese marco de relación/participación/trato que proponen Macaya Andrés y Missé todos los espacios del activismo, o sólo si lo negociamos? ¿Cuándo sí y cuándo no?

Mi prima

Que dice mi prima que todo esto no se entiende bien y que por qué no pongo ejemplos concretos. Qué ganas de lío tiene. Me ha recordado algunos momentos que hemos visto y vivido de respuestas punitivas de unas activistas contra otras, respuestas que han podido servir, de paso, para disciplinar de modo preventivo a terceras que no quieran quedarse fuera de onda, y también para, directamente, ahuyentar a algunas otras más. Pues mira, maja, no, de eso nada. Qué necesidad. Y qué miedo. No tengo ni twitter, con que…

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